Los niños de 6 a 12 años experimentan un maravilloso período de aprendizaje de nuevas habilidades y consolidación de ese aprendizaje en muchas áreas de su vida—académica, atlética, artística e interpersonal. Es maravilloso cuando un niño encuentra algo que le gusta hacer y descubre que, a través de su propia habilidad y práctica, disfruta del orgullo que le genera sentir que mejora en sus habilidades. Las reglas y la equidad son importantes para un niño de esta edad. Les tranquiliza saber que los padres tienen un buen plan de tratamiento para su cáncer y un plan para cómo se organizará la familia para hacer posible el tratamiento.
Las relaciones con sus compañeros y su status en el grupo de compañeros se vuelven más importantes. Los niños quieren sentirse valorados por sus habilidades dentro del grupo de compañeros y pueden sentirse incómodos si los desafíos de la casa o con la familia se exteriorizan en la escuela o en ambientes extraescolares. Lo ideal es que el niño haga un mejor amigo durante estos años, ya que le permite disfrutar de la sensación de tener un alma gemela y le ofrece un estímulo para su autoestima el saber que tiene un amigo que lo elije, antes de experimentar la complejidad agregada de las citas que llegan con la adolescencia.
La cantidad de relaciones que un niño tiene con adultos fuera de la familia se expande, al igual que su capacidad para hablar de por qué algunos son los favoritos y otros no. Esta es una gran oportunidad para participar en la formación de la percepción del niño sobre las características de los adultos afectuosos.
Durante estos años, los niños experimentan una completa gama de emociones, incluidas las más difíciles de soportar, tales como la ira, la decepción, la vergüenza y la tristeza. Tendrán que aprender a gestionar esos sentimientos difíciles sin herirse a sí mismos ni a los demás, sin destruir sus pertenencias ni las de los demás, y continuar a pesar de esos sentimientos para mantener relaciones importantes dentro de la familia y en el mundo exterior. Esto requiere que aprendan a desahogarse de forma saludable, a reparar las relaciones, y a perdonar a los demás y a sí mismos.